Pitres y la plaza del Ayuntamiento

Situado a 1245 m de altitud, Pitres es el centro administrativo del municipio de La Taha. Aunque se desconoce cuándo se llevó a cabo la primera población del territorio por falta de yacimientos arqueológicos, su origen es posiblemente tardorromano. El vocablo Pitres, nombre procedente del romance del sur peninsular, significa “piedras”. En la actualidad cuenta con una población de 420 habitantes y es el centro comercial, sanitario y educativo de la Alpujarra Alta.


Los lavaderos

Los lavaderos son elementos muy comunes en el municipio de La Taha. Se construían siguiendo los cánones de la arquitectura tradicional alpujarreña. Éstos cumplían una importante función de higiene y lavado de la ropa, que se hacía a mano con jabón casero, además de una función social, pues era el punto de reunión de las mujeres y donde se hablaba y discutía de los asuntos de los pueblos.


Una arquitectura única

Sin duda el elemento más característico de los pueblos de la comarca es su arquitectura. La casa alpujarreña se integra perfectamente en el paisaje ya que los materiales con los que se construyen (piedras de pizarra y madera de castaño principalmente) proceden del mismo entorno. Son construcciones sencillas, con gruesos muros de piedra que aíslan de frío o del calor. Suelen tener dos plantas donde la inferior se destinaba a los animales y la superior a la vivienda propiamente dicha. La cubierta plana se cubre con “launa” un tipo de arcilla impermeable. Sus calles estrechas y retorcidas nos dan una idea de cómo esta arquitectura se adapta al relieve y no al contrario.


Acequias, fuentes de vida

Las acequias son el sistema de riego agrícola más típico y característico de La Alpujarra. Se trata de canales de riego que recogen el agua del deshielo de los ríos que corren rápidamente hacia el mar, y la transportan lentamente hacia las zonas de cultivos. Esto hace que la cubierta vegetal y la humedad ambiental se mantengan creando verdaderos ecosistemas en estos canales. El sistema de acequias y ramales aún vigente hoy día es prácticamente el mismo que existía durante época islámica en la zona.


Los bancales y los balates, seña de identidad alpujarreña

Con la islamización de la comarca en el siglo X aproximadamente, se asienta numerosa población en La Alpujarra que debió adaptar el escarpado terreno a las necesidades agrícolas. Para ello se creó un sistema de terrazas (bancales) sujetos por muros de piedra seca (balates) que modificó notablemente el paisaje hasta nuestros días. Este método junto con el sistema de regadío (acequias) consiguió desarrollar una agricultura muy productiva aprovechando sabiamente los recursos naturales y convirtiendo a La Alpujarra en una potencia a nivel mundial en cuanto al cultivo de moreras y producción de seda durante la Edad Media.


El río Bermejo y su entorno

La Taha (en época medieval denominada Taha de Ferreyra) está formada actualmente por siete pequeños pueblos que comparten características semejantes. Una de ellas es la proliferación de fuentes y manantiales de aguas ferruginosas debido a la abundancia de mineral de hierro en el sustrato. El río Bermejo, que pasa por la zona, debe su nombre al color rojizo de los depósitos de mineral de hierro en su cauce. Este río provee de agua a las acequias imprescindibles para el regadío de los pueblos de alrededor.


Atalbéitar

Es probablemente el asentamiento de más moderno del municipio (época islámica) y su nombre procede del árabe Ḥarat al Bayṭar (Aldea o barrio del veterinario). Parece ser que aquí vivió algún personaje que conocía los remedios naturales para aplicar a las personas y animales cuando la medicina no era aún una ciencia. Atalbéitar, si bien es un pueblo muy pequeño es muy auténtico, sorprendente y bello como pocos.

Arquitectura

Sin duda el elemento más característico de los pueblos de la comarca. La casa alpujarreña se integra perfectamente en el paisaje ya que los materiales con los que se construyen (piedras de pizarra y madera de castaño principalmente) proceden del mismo entorno. Son construcciones sencillas, con gruesos muros de piedra que aíslan de frío o del calor. Suelen tener dos plantas donde la inferior se destinaba a los animales y la superior a la vivienda propiamente dicha. La cubierta plana se cubre con “launa” un tipo de arcilla impermeable. Sus calles estrechas y retorcidas nos dan una idea de cómo esta arquitectura se adapta al relieve y no al contrario.


Sobre las acequias y el agua ferruguinosa

Acequias

Las acequias son el sistema de riego agrícola más típico y característico de La Alpujarra. Se trata de canales de riego que recogen el agua del deshielo de los ríos que corren rápidamente hacia el mar, y la transportan lentamente hacia las zonas de cultivos. Esto hace que la cubierta vegetal y la humedad ambiental se mantengan creando verdaderos ecosistemas en estos canales. El sistema de acequias y ramales aún vigente hoy día es prácticamente el mismo que existía durante época islámica en la zona.

Aguas ferruguinosas

Muy comunes en el municipio de La Taha por su abundancia de mineral de hierro existente y con la suficiente concentración para ser arrastrado al exterior por el agua. A simple vista, las aguas son limpias y transparentes. Pero al degustarlas se percibe su característico sabor ferroso. Forman depósitos de óxido de hierro que dan ese color rojizo a las fuentes. Sus aguas son aprovechadas por los lugareños para las carencias de hierro como la anemia.


Vistas a Ferreirola, Fondales y el cerro Corona

Este punto estratégico elevado nos ayuda a contemplar la famosa era del trance de Ferreirola y por detrás de ésta, el pueblo de Fondales. A nuestra izquierda y abajo podemos observar el rio Trevélez.


Era del trance de Ferreirola

Las eras son espacios de uso agrícola usados hasta hace pocos años para la trilla y la parva (separación del grano de la paja). Suelen ser circulares y se sitúan junto a los cortijos o en las afueras de los pueblos, en zonas expuestas al viento para facilitar la tarea. Están empedradas con cantos rodados, o losas de pizarra. Hay muchas de ellas muy bien conservadas dando testimonio de la antigua vida agrícola alpujarreña. La era del trance de Ferreirola destaca por su buena ubicación, frente al barranco.


Fuente gaseosa

Característica fuente que posee mayor abundancia de gas disuelto en el agua procedente de las rocas con alta concentración de carbonatos de hierro. Con un peculiar sabor muy agradable al paladar es usada por los habitantes de la zona para tomar con las comidas por considerarse un agua apropiada para facilitar la digestión.


El puente romano

Así se le denomina en la zona (puente romano), aunque su construcción es más tardía, probablemente de la época islámica. Este puente cruza el río Trevélez y en su tiempo servía para comunicar la antigua Taha de Ferreyra con la zona de Órgiva; de hecho formaba parte del antiguo camino real a Almería. Junto al puente se pueden ver los restos de un antiguo molino harinero.


Sobre las acequias y, en concreto, la acequia de Fondales

Las acequias son el sistema de riego agrícola más típico y característico de La Alpujarra. Se trata de canales de riego que recogen el agua del deshielo de los ríos que corren rápidamente hacia el mar, y la transportan lentamente hacia las zonas de cultivos. Esto hace que la cubierta vegetal y la humedad ambiental se mantengan creando verdaderos ecosistemas en estos canales. El sistema de acequias y ramales aún vigente hoy día es prácticamente el mismo que existía durante época islámica en la zona.

La alberca del Lino Fondales

Elemento que forma parte del sistema de regadío alpujarreño. Su nombre procede del árabe hispánico Al Birka (el estanque) y son grandes construcciones hidráulicas excavadas en la tierra y a veces complementadas y reforzadas con muros de piedra (balates). Su función es almacenar el agua procedente del deshielo de Sierra Nevada para el posterior regadío por medio de las acequias. La alberca del Lino Fondales es un ejemplo de este tipo de construcciones especialmente bien conservado.


Castaños

Árbol originario de Asia que fue traído y naturalizado por griegos y romanos. Al principio su uso era alimentario, pues el fruto que produce es rico en hidratos de carbono y se puede elaborar harina con el mismo. Y aunque su fruto forme hoy parte de la gastronomía local, su principal función fue la de proveer de madera para fabricar los techos de las casas tradicionales alpujarreñas. Lo encontraremos siempre en barrancos húmedos, sombríos y junto a los cursos de agua en general.


Ermita de Fondales

Data Siglo XIX-XX, de planta rectangular, recientemente restaurada. De una de sus paredes cuelga una llave del tiempo de los moriscos de una casa de Fondales.


Iglesia de Mecina-Fondales

El templo presenta una sola nave de planta rectangular con algunas capillas laterales y capilla mayor diferenciada por arco triunfal. Las cubiertas son sencillas armaduras modernas, algunas con policromía. Adosada al lado del evangelio de la cabecera se levanta la torre. Los muros están coronados con un alero de ladrillo y todo el exterior está encalado. En 1536 se trabajaba en la iglesia de Mecina-Fondales, que posiblemente sería el viejo edificio de la mezquita consagrado como iglesia. En 1547 se compraron tierras para la nueva iglesia. En 1564 se ornamentó el interior con aplicaciones de cerámica vidriada en las gradas, antepechos, altar mayor y otros altares.